domingo, 31 de marzo de 2013

Hola Compañeros Docentes:
 
He creado este blog con la finalidad de escribir aquí mi experiencia y quehacer dentro del aula y el impacto que ha tenido en mi vida desde que tome una de las decisiones más importantes; y que ha sido desde mi parecer una experiencia muy bella a lo largo de tan sólo nueve años y contando; pero estoy dispuesto a continuar junto con mi labor como arquitecto, y como dice el final de esta entrada "...hasta que mi espíritu me abandone..."
 
Por ello y como parte de las actividades establecidas para este fin comparto con ustedes un escrito realizado un 24 de Septiembre del 2012; en el que escribí lo siguiente:


 
 
 
 
Mi confrontación con la docencia

Por: Erick Nava Vergara

 


 La redacción aquí presentada, nace como reflexión dada a partir del primer modulo de la especialidad en competencias; tras realizar algunas lecturas simplemente sentarse y rebobinar cada uno de nosotros nuestra historia nos damos cuenta de que nuestras vivencias son similares en algunos aspectos a las de los demás.
Comenzare mí relato partiendo de quien soy, y en este caso diciendo que provengo de una casta de profesores de nivel básico, sin embargo -creo yo-, la docencia la llevo en la sangre.
Siendo Ingeniero Arquitecto procedente de Instituto Politécnico Nacional egresado desde el 2001, y tras laborar en empresas alemanas, judías y españolas hasta el año 2010, siendo estas dedicadas al diseño y construcción de espacios habitables, de nivel social, interés medio y alto. Incursione en la docencia por azares de la vida y decisiones que me  perfilaron en esa dirección, considero que nada es casualidad, sino mas bien circunstancial.
 Ciertamente desde siempre tenía en mente ser profesor, imaginé que lo sería hasta después de los 40 años, sin embargo por una invitación recibida desde finales del 2003 a incorporarme al nivel medio superior, y tras la decisión de ejercitar la arquitectura de forma independiente, buscando por otro lado un sustento firme, en ese Diciembre de ese año  fue cuando decidí a la edad de 24 años, estando poco seguro de lo que sabía -y aunque confirmo que jamás se deja de aprender-  fue como puse los pies en lugar que desde hace 8 años y contando sería mi centro de trabajo.
 Para mí el ser profesor hasta hoy en día, implica una gran responsabilidad de ser formador de seres humanos en sus actividades profesionales a nivel técnico y universitario, y el docente -para mí-, nunca ha significado la última opción del profesionista, ni la única fuente de empleo; el ser profesor ha significado tener la convicción de compartir la experiencia profesional en lo que a la arquitectura se refiere,  el mantenerse actualizado respecto al mundo en general y en especial en la arquitectura, siendo  una profesión sumamente bella, importante, y necesariamente útil en el desarrollo y evolución humana.
¿Como me percibo como docente?
 Quizá es una de la reflexiones que pocas ocasiones nos hacemos, tal vez no consideramos que debemos de ser autocríticos, y mirar con base en los resultados que tenemos, nuestra calidad como docentes; pues me parece en lo personal un tanto absurdo el hecho de culpar todo el tiempo a los estudiantes, o al sistema; pues aunque sean elementos que definitivamente pueden generar un impacto en nuestros resultados; en algunos casos recurriré al dicho matemático de: “La excepción hace la regla”; pues llega a suceder que algunos profesores expuestos a las mismas circunstancias, logran salir adelante con los escasos recursos que tiene a la mano.
En lo que a mi persona respecta, me percibo como un profesor capaz de establecer una comunicación adecuada con los muchachos; pues procuro hacerles ver sus habilidades y aptitudes; sin dejar de procurar sus actitudes en el aula. Percibo que aunque puedo parecer muy condescendiente, la mayoría de los jóvenes trata de establecerse en un ambiente de respeto por los demás. Considero que a diferencia de cuando ingrese; la evolución que he sufrido con el tiempo que tengo de servicio, me permite hoy en día ser un poco más sensato y congruente; pero sin olvidar que el tiempo viene tras de mí, y que debo de contar con una mente flexible a las circunstancias; sin llegar a ser juicioso, pero si reflexivo, para mirar las bondades de las diversas filosofías educativas.
Uno de los aspectos satisfactorios que he vivido, es el de ver a nuestros jóvenes formarse cómo técnicos  y tras egresar, verlos regresar después de un tiempo, y saber que lo que aprendieron en nuestras aulas, les ha sido útil para su vida profesional a nivel universitario, o en sus empleos; y porque no decirlo, también en el ámbito personal.
Sin embargo algunos los aspectos de insatisfacción que considero es la apatía de aquellos compañeros en el trabajo que no hacen su labor con convicción y por ende frenan el proceso de aprendizaje. Que hacen las cosas simplemente por cumplir suficientemente ni siquiera regularmente; cuando si retomáramos las palabras del padre de la pedagogía Juan Amos Comenio; donde dice que: "La docencia debe de ser una profesión que se ejerza con convicción, convicción de formar niños - y en nuestro caso jóvenes- que adquieran herramientas para obtener una mejor calidad de vida, y que vivan de ella".
En lo personal, la acción de integrar a los padres de familia en el proceso académico que siguen sus hijos, genera en el joven cierta responsabilidad, al tener vinculado sus dos mundos. Ponderar con mayor puntaje, las asistencias y trabajos den clase donde el joven lleva.
Con la venida de la Reforma Educativa desde el 2005, y siendo esta un modelo importado; su implementación ha sido un tanto  lenta, pues se vislumbra un choque respecto a la conformación y estructura de nuestra institución educativa; y el desconocimiento verdadero de la diversidad cultural e infraestructura; así como de la inversión económica que debe de hacerse para transformar la educación en nuestro país.
Las estructuras organizacionales bajo las cuales se trabajan en el subsistema educativo de la DGETI en el DF, así como los intereses que no tienen nada que ver con la calidad educativa o un modelo bien procesado de educación; merma la calidad de la misma, y por ende colocan a dicho subsistema en una institución poco competitiva, en la región geográfica a la que pertenezco.
No son suficientes las buenas intenciones, ni propuestas ilusorias a partir de lo que no es tangible. Las acciones deben de ser implementadas contemplando un seguimiento constante. Quizás ahí radica la desazón. Sin embargo lo que a mi compete y en lo que esta en mis manos, me deja satisfecho, al ver que los muchachos son capaces de llevar a la práctica lo aprendido.
Mi aventura en la docencia ha tenido matices, los cuales han marcado mi vida para siempre, y tener la convicción de hacer algo por la educación, mejorar mi labor en el día a día, no miro mi trabajo como una rutina que hay que cubrir para obtener un salario, sin embargo deseo continuar en esta aventura tan llena de caminos y variantes, hasta que la fuerza o el espíritu me abandonen.

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