Hola Compañeros Docentes:
He creado este blog con la finalidad de escribir aquí mi experiencia y quehacer dentro del aula y el impacto que ha tenido en mi vida desde que tome una de las decisiones más importantes; y que ha sido desde mi parecer una experiencia muy bella a lo largo de tan sólo nueve años y contando; pero estoy dispuesto a continuar junto con mi labor como arquitecto, y como dice el final de esta entrada "...hasta que mi espíritu me abandone..."
Por ello y como parte de las actividades establecidas para este fin comparto con ustedes un escrito realizado un 24 de Septiembre del 2012; en el que escribí lo siguiente:
Mi
confrontación
con la docencia
Por:
Erick Nava Vergara
La redacción aquí presentada, nace como
reflexión dada a partir del primer modulo de la especialidad en competencias;
tras realizar algunas lecturas simplemente sentarse y rebobinar cada uno de nosotros
nuestra historia nos damos cuenta de que nuestras vivencias son similares en
algunos aspectos a las de los demás.
Comenzare
mí relato partiendo de quien soy, y en este caso diciendo que provengo de una
casta de profesores de nivel básico, sin embargo -creo yo-, la docencia la
llevo en la sangre.
Siendo
Ingeniero Arquitecto procedente de Instituto Politécnico Nacional egresado
desde el 2001, y tras laborar en empresas alemanas, judías y españolas hasta el
año 2010, siendo estas dedicadas al diseño y construcción de espacios
habitables, de nivel social, interés medio y alto. Incursione en la docencia
por azares de la vida y decisiones que me
perfilaron en esa dirección, considero que nada es casualidad, sino mas
bien circunstancial.
Ciertamente desde siempre tenía en mente ser
profesor, imaginé que lo sería hasta después de los 40 años, sin embargo por
una invitación recibida desde finales del 2003 a incorporarme al nivel medio
superior, y tras la decisión de ejercitar la arquitectura de forma independiente,
buscando por otro lado un sustento firme, en ese Diciembre de ese año fue cuando decidí a la edad de 24 años,
estando poco seguro de lo que sabía -y aunque confirmo que jamás se deja de
aprender- fue como puse los pies en
lugar que desde hace 8 años y contando sería mi centro de trabajo.
Para
mí el ser profesor hasta hoy en día, implica una gran responsabilidad de ser
formador de seres humanos en sus actividades profesionales a nivel técnico y
universitario, y el docente -para mí-, nunca ha significado la última opción
del profesionista, ni la única fuente de empleo; el ser profesor ha significado
tener la convicción de compartir la experiencia profesional en lo que a la
arquitectura se refiere, el mantenerse
actualizado respecto al mundo en general y en especial en la arquitectura,
siendo una profesión sumamente bella,
importante, y necesariamente útil en el desarrollo y evolución humana.
¿Como me percibo como docente?
Quizá
es una de la reflexiones que pocas ocasiones nos hacemos, tal vez no
consideramos que debemos de ser autocríticos, y mirar con base en los
resultados que tenemos, nuestra calidad como docentes; pues me parece en lo
personal un tanto absurdo el hecho de culpar todo el tiempo a los estudiantes,
o al sistema; pues aunque sean elementos que definitivamente pueden generar un
impacto en nuestros resultados; en algunos casos recurriré al dicho matemático
de: “La excepción hace la regla”; pues llega a suceder que algunos profesores
expuestos a las mismas circunstancias, logran salir adelante con los escasos
recursos que tiene a la mano.
En
lo que a mi persona respecta, me percibo como un profesor capaz de establecer
una comunicación adecuada con los muchachos; pues procuro hacerles ver sus
habilidades y aptitudes; sin dejar de procurar sus actitudes en el aula.
Percibo que aunque puedo parecer muy condescendiente, la mayoría de los jóvenes
trata de establecerse en un ambiente de respeto por los demás. Considero que a
diferencia de cuando ingrese; la evolución que he sufrido con el tiempo que
tengo de servicio, me permite hoy en día ser un poco más sensato y congruente;
pero sin olvidar que el tiempo viene tras de mí, y que debo de contar con una
mente flexible a las circunstancias; sin llegar a ser juicioso, pero si
reflexivo, para mirar las bondades de las diversas filosofías educativas.
Uno
de los aspectos satisfactorios que he vivido, es el de ver a nuestros jóvenes
formarse cómo técnicos y tras egresar,
verlos regresar después de un tiempo, y saber que lo que aprendieron en
nuestras aulas, les ha sido útil para su vida profesional a nivel
universitario, o en sus empleos; y porque no decirlo, también en el ámbito
personal.
Sin
embargo algunos los aspectos de insatisfacción que considero es la apatía de
aquellos compañeros en el trabajo que no hacen su labor con convicción y por
ende frenan el proceso de aprendizaje. Que hacen las cosas simplemente por
cumplir suficientemente ni siquiera regularmente; cuando si retomáramos las
palabras del padre de la pedagogía Juan Amos Comenio; donde dice que: "La
docencia debe de ser una profesión que se ejerza con convicción, convicción de
formar niños - y en nuestro caso jóvenes- que adquieran herramientas para
obtener una mejor calidad de vida, y que vivan de ella".
En
lo personal, la acción de integrar a los padres de familia en el proceso académico
que siguen sus hijos, genera en el joven cierta responsabilidad, al tener
vinculado sus dos mundos. Ponderar con mayor puntaje, las asistencias y
trabajos den clase donde el joven lleva.
Con
la venida de la Reforma Educativa desde el 2005, y siendo esta un modelo
importado; su implementación ha sido un tanto
lenta, pues se vislumbra un choque respecto a la conformación y
estructura de nuestra institución educativa; y el desconocimiento verdadero de
la diversidad cultural e infraestructura; así como de la inversión económica
que debe de hacerse para transformar la educación en nuestro país.
Las
estructuras organizacionales bajo las cuales se trabajan en el subsistema
educativo de la DGETI en el DF, así como los intereses que no tienen nada que
ver con la calidad educativa o un modelo bien procesado de educación; merma la
calidad de la misma, y por ende colocan a dicho subsistema en una institución
poco competitiva, en la región geográfica a la que pertenezco.
No
son suficientes las buenas intenciones, ni propuestas ilusorias a partir de lo
que no es tangible. Las acciones deben de ser implementadas contemplando un
seguimiento constante. Quizás ahí radica la desazón. Sin embargo lo que a mi compete
y en lo que esta en mis manos, me deja satisfecho, al ver que los muchachos son
capaces de llevar a la práctica lo aprendido.
Mi
aventura en la docencia ha tenido matices, los cuales han marcado mi vida para
siempre, y tener la convicción de hacer algo por la educación, mejorar mi labor
en el día a día, no miro mi trabajo como una rutina que hay que cubrir para
obtener un salario, sin embargo deseo continuar en esta aventura tan llena de
caminos y variantes, hasta que la fuerza o el espíritu me abandonen.

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